Características físicas de los pingüinos

Más que gorditos y bonitos, los pingüinos son eficientes en términos anatómicos. Su cuerpo cuenta con varias adaptaciones que les permiten nadar con elegancia y rapidez, y capturar presas sin mucho esfuerzo. Asimismo, su brillante y denso plumaje les ayuda a soportar las bajas temperaturas del agua en la cual se zambullen. ¿Qué secretos esconde su cuerpo?

Peso y tamaño. Depende de la especie, desde luego. El pingüino más grande de todos es el emperador (Aptenodytes forsteri), que mide de 1.10 a 1.30 metros de altura, y pesa de 22.7 a 45.4 kilogramos. 3 veces más corto es Eudyptula minor, o pequeño pingüino azul, que es la especie más pequeña de todas con sus 30-33 centímetros de altura y sus 1.5 kilogramos de peso en promedio. El resto de las especies tienen tallas y pesos que se encuentran entre estos dos extremos, entre el del pingüino emperador y el del pequeño pingüino azul.

Descripción del pingüino.

Características físicas de los pingüinos.

El pingüino más grande de todos es el emperador, que mide hasta 1.30 metros de altura.

Esqueleto. Los pingüinos poseen un esqueleto óseo, es decir, de huesos. Estos son muy duros y pesados, a diferencia de otras aves que los tienen ligeros…para poder volar. Claro, dado que los pingüinos no lo hacen, no los necesitan tan ligeros, sino fuertes, sólidos y no llenos de aire para que su cuerpo pueda sumergirse fácilmente y dar rigidez a las aletas para que puedan ser movidas en el agua de forma más eficiente. Por cierto, los huesos de las aletas son más cortos y aplanados que en las demás aves y muchos de los otros huesos están fusionados. La articulación del codo y la muñeca está casi fusionada.

El tarsometatarso, un hueso en la parte inferior de las patas, es el más duro de todos y es altamente durable, incluso después de que el pingüino muere. Su corta longitud ayuda a reducir la fricción al nadar, pero también provee apoyo cuando el ave se posa en tierra firme.

Plumaje. El conjunto de plumas de un pingüino, o plumaje, forma una capa densa, resistente y protectora que le aísla del aire y el agua helados para evitar que el calor escape de su cuerpo. Los pingüinos son animales de sangre caliente, así que necesitan muchas plumas para protegerse del frío.

La densidad en el cuerpo de un pingüino es de 30 a 40 plumas por centímetro cuadrado, es decir, unas 3 veces la densidad de un ave voladora. De hecho, el pingüino emperador es el ave con la mayor cantidad de plumas. Estas están dispuestas de forma aleatoria en el cuerpo, y no alineadas en filas, y existe una capa de aire cerca de la piel que les aísla del frío.

Partes corporales de los pingüinos.

Parte inferior de un pingüino de penacho amarillo.

Cada pluma está formada por una parte suave y una dura; la primera es la más cercana al cuerpo y está parcialmente debajo de la piel. La parte dura es la parte visible y posee una especie de púas a los lados del eje. Además, todas las plumas están conectadas a un músculo especial que las mueve hacia arriba o hacia abajo para proteger al pingüino, tal como los vellos de las personas se levantan cuando sienten frío.

El color varía de acuerdo con la especie. Por lo general, el plumaje en conjunto muestra una apariencia lisa y brillante. Los colores predominantes son el blanco en el frente y el negro en la espalda, pero muchos exhiben intensas tonalidades amarillas y anaranjadas en la zona superior del pecho, la cabeza y el pico. El pequeño pingüino azul (Eudyptula minor), por su parte, tiene plumas azuladas en la cabeza, la espalda y las extremidades, siendo un caso singular. Los pingüinos del género Spheniscus poseen zonas carnosas y rosadas sin plumas en la cabeza y franjas de plumas negras a través del pecho.

Ahora bien, el típico color del plumaje de los pingüinos, frecuentemente comparado con los varones que visten frac o tuxedo, tiene funciones importantes, pues el color oscuro les ayuda a camuflarse si se les mira desde arriba, y les permite absorber el calor solar. En contraste, el color blanco del vientre les permite pasar casi desapercibidos por los depredadores que miran hacia arriba.

El dimorfismo sexual es casi inexistente salvo en los pingüinos crestados.

Morfología externa. La forma del cuerpo de todos los pingüinos es fusiforme, es decir, con forma de huso: delgado en los extremos y más grueso en el centro. La cabeza tiende a ser grande, el pico delgado, el cuello corto y el cuerpo alargado. Carece de orejas visibles, y su cola, corta, es similar a una cuña o puede ser más larga, como en el pingüino barbijo (Pygoscelis antarcticus), el pingüino de Adelia (Pygoscelis adeliae) y el pingüino papúa (Pygoscelis papua). Las patas son muy cortas, fuertes y están palmeadas para mejorar la eficiencia del nado; asimismo, gracias a que están dispuestas más atrás del cuerpo, pueden caminar erguidos.

Los machos y las hembras son muy parecidos entre sí; el dimorfismo sexual es casi inexistente salvo en los pingüinos crestados, de los cuales los machos tienden a ser más robustos y con picos más largos. Las alas están modificadas y en realidad se les considera aletas, pues su forma recuerda a la de los remos y por ello pueden nadar y zambullirse ágilmente. El pico suele ser largo y delgado en aquellos que se alimentan principalmente de pescado, pero es más corto en los amantes del krill.

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