Su gracioso andar es causa de sonrisas, y su extrema habilidad al nadar, de asombro y admiración. Cierto es que comparten muchas características con otras aves marinas, como la necesidad de anidar en grandes colonias, pero existen otros datos fascinantes sobre su comportamiento tanto en tierra como en agua.

Para empezar, la mayoría de las especies son pelágicas. Esto significa que en el océano permanecen en aguas superficiales y no acostumbran pasar mucho tiempo en las profundidades. Sin embargo, los pingüinos son expertos buceadores y algunos contienen la respiración bajo el agua durante varios minutos. En cuestión de velocidad, muchas especies alcanzan unos 2 m/s, pero el pingüino emperador (Aptenodytes forsteri) es ligeramente más rápido. En contraste, el pequeño pingüino azul (Eudyptula minor), la especie más pequeña de todas, suele alcanzar velocidades menores.

Ciertamente, son torpes en tierra en comparación con su locomoción en agua. A menudo caminan a cortos pasos, pero otros prefieren saltar de roca en roca. Sobre hielo o nieve, tienen una peculiar forma de moverse: ¡sobre sus vientres! Sí, se colocan sobre la barriga y se deslizan a través de las superficies lisas, impulsándose con ayuda de las patas y las aletas. En inglés, este comportamiento se denomina tobogganing, y se practica sobre todo para conservar energía.

Se sabe que son normalmente diurnos, pero pueden realizar algunas actividades durante la noche. Algunos estudios recientes sugieren que los pingüinos se orientan por el sol para llegar a tierra después de pasar varias semanas o meses en el mar. Según la posición del astro rey, de alguna manera ellos saben hacia dónde nadar para acudir a sus colonias en suelo firme. Como sabes, ellos no pueden respirar bajo el agua, así que tienen que salir a la superficie para introducir aire en sus pulmones, y algunas veces lo hacen de una forma increíble: toman impulso bajo el agua y de un salto se lanzan rápidamente hacia la tierra, donde, a veces a resbalones, caminan y se alejan.

Además de lo anterior, no son pocos los pingüinos que saltan fuera del agua mientras se desplazan hacia adelante. En inglés, esto se llama porpoising, puesto que se mueven de manera similar a como lo hacen las marsopas y los delfines. Los pingüinos de especies de menor tamaño suelen hacerlo cuando necesitan desplazarse más rápido y reducir el gasto de energía que implica nadar a gran velocidad, pues el agua ejerce resistencia sobre el cuerpo. Los pingüinos más grandes no suelen hacerlo frecuentemente; el rey (Aptenodytes patagonicus) casi nunca lo hace y el emperador nunca.

No son animales agresivos con otros animales o con los seres humanos; se presume que esto se debe en parte al escaso número de depredadores en su hábitat natural. Sin embargo, los pingüinos crestados muestran un comportamiento más temperamental, y suelen envolverse en mayor cantidad de peleas que otras especies. El caso del pingüino de Sclater es buena muestra de ello: cuando los machos se separan de su pareja y sus huevos y se embarcan en la búsqueda de comida, los machos que no tienen huevos o no están en período de reproducción atacan a picotazos a las hembras que están incubando, y que se encuentran prácticamente indefensas. A veces ellas no tienen más remedio que alejarse y ver cómo sus huevos son destruidos.

Algunas especies son muy territoriales y defienden con ahínco su nido, como lo hace el pingüino papúa (Pygoscelis papua). Muchos individuos pueden envolverse en disputas por el territorio en las zonas de anidación. Se ha observado a machos de pingüinos africanos (Spheniscus demersus) persiguiendo a otros mientras agitan vigorosamente las aletas hasta que sujetan con el pico la espalda de su contrincante y después le propinan unos fuertes picotazos. Pero de todos, el pingüino barbijo es posiblemente el más agresivo, y es más probable que ellos luchen entre sí en comparación con otras especies, como en el caso del pacífico emperador.

Otro curioso comportamiento tiene lugar en las colonias de pingüinos del género Spheniscus. En ocasiones, las parejas o dos individuos sin intenciones de reproducirse se mueven de tal forma que parecen estar bailando un tango, y después chasquean sus picos uno contra el otro, como si fueran espadas. Esto se produce normalmente en dos contextos: para establecer el orden social y como preámbulo del apareamiento.

Todos los pingüinos acostumbran acicalar con esmero su plumaje para eliminar parásitos y mantenerlo sano. Esto último es muy importante, ya que un plumaje en óptimas condiciones les aísla del frío y del agua helada que puede disminuir su temperatura corporal. La glándula próxima a la base de su cola segrega un aceite especial. Cuando el ave pasa su pico por esa zona y después acicala el resto de sus plumas, el aceite se esparce y una vez en las plumas ayuda a mantenerlas sanas.

El comportamiento de acicalamiento varía entre las especies, pues mientras algunas se ocupan de su propio plumaje, otras, como Spheniscus demersus, no tienen ningún problema en acicalar a sus compañeros y en usar hasta las patas.

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