¿Cómo se comunican los pingüinos?

Probablemente las vocalizaciones de los pingüinos no son tan populares como los mugidos de las vacas, los ladridos de los perros o los maullidos de los gatos. Sin embargo, unas aves tan sociales como ellas necesitan comunicarse de alguna forma, y lo hacen por medio de su voz y de su cuerpo.

Pero, ¿de verdad tienen que comunicarse? Claro, si quieren establecer contacto con compañeros de su colonia, si desean aparearse con alguna hembra, si necesitan demostrar su dominio o agredir a otros, si requieren cuidar a sus crías, etcétera. Tal como sucede con los seres humanos, la forma en que se comunican depende de la situación en la que se encuentran, de sus necesidades y, claro está, de su especie.

Vocalizaciones

Sobre suelo firme, los pingüinos son animales muy ruidosos, lo que puede comprobarse al mirar vídeos de ellos en sus colonias. Sus vocalizaciones, sonidos que emiten a través de estructuras en la garganta, suenan como graznidos o rebuznos agudos y profundos, muy diferentes de los de otras aves. En los pingüinos del género Aptenodytes, los sonidos son producidos gracias a la siringe.

La forma en que se comunican depende de la situación en la que se encuentran y de sus necesidades.

Vocalizaciones de los pingüinos.

Se sabe que tienen un repertorio amplio de vocalizaciones usadas según el contexto. Algo muy importante por saber es que las vocalizaciones de cada pingüino son únicas y perfectamente identificables entre sí; por eso, una madre o un padre pueden encontrar fácilmente un polluelo suyo al reconocer los sonidos que este emite, y un polluelo, aunque sea muy pequeño, es capaz de reconocer a sus padres al escuchar sus voces.

Los científicos han reconocido al menos 3 tipos de llamadas generales. La primera, la llamada de contacto, consiste en vocalizaciones usadas para reconocer a otros miembros de la colonia; la segunda, la llamada de amenaza, se usa para defender el territorio y avisar a los miembros de la colonia la cercanía de un depredador; y una tercera es útil para transmitir a otros información de reconocimiento sexual, territorial o individual. Esta última llamada es la más compleja de las 3.

Aquellos que viven en grandes colonias están acostumbrados a emitir llamadas de contacto para llamar a sus congéneres o a sus crías. Las vocalizaciones de machos y hembras difieren más entre sí, presumiblemente porque los machos suelen tener un papel predominante durante el cortejo. Por lo regular, ellos son quienes comienzan a “llamar” a las hembras, y estas, como suelen preferir a los machos más grandes, se guían por la voz para acudir al llamado. Mientras más profunda se percibe una voz, más atractivo puede ser el macho.

Ejemplos:

-Para reconocerse, los pingüinos emperador (Aptenodytes forsteri) usan un “sistema a dos voces”: usan llamadas de dos bandas de frecuencia al mismo tiempo. Los polluelos emiten un tipo de vocalización que suena como silbido para pedir comida y establecer contacto con sus padres.

-Los pingüinos rey (Aptenodytes patagonicus) también aplican el sistema a dos voces. Para llamar a sus polluelos en medio de una enorme y ruidosa colonia, lanzan llamadas repetitivamente a diferentes volúmenes y en dos frecuencias.

La llamada más común entre los pingüinos africanos (Spheniscus demersus) es un rebuzno que puede tener variados “acentos”.

-Los pingüinos papúa (Pygoscelis papua) son más pacíficos que otras especies, pero también más vocales y ruidosos. Sus llamadas de cortejo son las más elaboradas e intensas, y pueden ser emitidas durante varios días ininterrumpidos.

Los pingüinos tienden a comunicarse por medio de la combinación de señales vocales y visuales.

Comunicación visual

No significa que se miren fijamente a los ojos, sino que observan los movimientos corporales para emitir o recibir un mensaje, de modo que usan señales visuales. Los pingüinos tienden a comunicarse por medio de la combinación de señales vocales y visuales, es decir, suelen emitir vocalizaciones y movimientos del cuerpo al mismo tiempo para emitir sus mensajes; cada vocalización es acompañada de una postura o un movimiento de cabeza, cuello o alas.

Muchas especies “aletean” o golpean sus aletas, agitan el pico en el aire o inclinan el cuello hacia abajo o hacia un lado. Por ejemplo, durante el proceso de cortejo ambos pingüinos pueden inclinarse haciendo una reverencia, lo que calma la tensión entre ellos y reduce el riesgo de agresión. Los pingüinos de Adelia (Pygoscelis adeliae); sin embargo, suelen ser un poco más estáticos. Por su parte, si las aletas del pingüino emperador se extienden hacia afuera y el pico se eleva, está indicando que quiere evitar una agresión al pasar entre los pingüinos de una nutrida colonia, que pueden malinterpretar sus movimientos.

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