5 especies se encuentran en peligro de extinción, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN): el pingüino africano, el pingüino de las Galápagos, el pingüino saltarrocas norteño, el pingüino de ojo amarillo y el pingüino de Sclater. Si se considera que el número de especies de pingüinos no llega a 20, ¡se tiene un gran problema!

Existen muchas razones por las que la mayoría de los pingüinos están amenazados. Su caza, la sobrepesca que disminuye su número de presas, el calentamiento global que derrite el hielo marino que les sirve para anidar, la contaminación de su hábitat… y muchas amenazas más. Ahora bien, también existen razones de peso para que el ser humano se esfuerce en conservar a estos maravillosos animales.

¿CUÁLES SON?

Primero, son animales que forman parte de la naturaleza y de la biodiversidad del planeta. Ningún ser humano los creó, por lo que no son obra más que del proceso natural de la vida. Además, forman parte de la cadena alimentaria. Sin su presencia, las especies de las que se alimentan podrían aumentar su población descontroladamente, y los animales a los que sirven de alimento, como las focas leopardo, podrían padecer hambre y comenzar a morir.

Si lo anterior no parece suficiente, hay que saber que los pingüinos pueden fungir como bioindicadores de la salud de los océanos. Esto se ha aprovechado al saber que ellos se trasladan hacia zonas relativamente lejanas para buscar comida en el mar y luego regresan a sus lugares de origen. Mientras más tiempo tardan en llegar, menos recursos marinos se presume que existen debido a la dificultad de encontrarlos, por lo que la monitorización de sus viajes sirve para conocer la salud del ecosistema marino.

Debido a las protestas generales y el abaratamiento de otros tipos de aceite, la industria del aceite de pingüino cesó.

ESTRATEGIAS DE CONSERVACIÓN

Muchos gobiernos, organizaciones no gubernamentales, instituciones educativas e individuos han realizado importantes contribuciones para conservar, primero, los hábitats de los pingüinos, y consecuentemente, a ellos. Uno de los primeros logros en materia de conservación se obtuvo a principios del siglo XX, cuando miles de personas protestaron contra la caza de pingüinos para obtener su grasa y fabricar aceite. Debido a las protestas generales y el abaratamiento de otros tipos de aceite, la industria del aceite de pingüino cesó.

PERO, ¿QUÉ SE HA HECHO EN LAS ÚLTIMAS DÉCADAS?

–Protección legal. Todas las especies de pingüinos están legalmente protegidas de la caza y de la recolección de huevos, lo cual significa que estas actividades están terminantemente prohibidas y su práctica tiene consecuencias negativas para quien las realiza. La recolección de guano también suele estar prohibida dentro de las colonias, a fin de evitar la perturbación de las zonas ocupadas.

La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés) es la organización que regula el comercio de las especies. En el Apéndice I están incluidos los pingüinos cuyo comercio está completamente prohibido, como en el caso del pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti), mientras que el Apéndice II se integra por las especies que no están necesariamente en peligro de extinción, pero cuyo comercio debe ser regulado, como sucede en el caso del pingüino africano (Spheniscus demersus).

La perturbación humana también suele estar estrictamente regulada.

–Creación de zonas protegidas y refugios de vida silvestre. Muchos sitios en donde están establecidas las colonias están protegidos de la caza y de otros tipos de perturbación, lo que, además de favorecer a los pingüinos, favorece a otros animales que comparten hábitat con ellos. Por ejemplo, en Sudáfrica todas las zonas de cría del pingüino africano son parques nacionales, reservas naturales o similares, y las islas de cría del pingüino macarrones (Eudyptes chrysolophus) son reservas naturales, lo que incluye a las islas Heard y McDonald como Patrimonio de la Humanidad.

La protección de los hábitats inició en 1900, y poco a poco más zonas fueron añadidas a la lista. En 1997, la isla Macquarie fue declarada Patrimonio de la Humanidad, y en 1924 las islas Kerguelen se designaron como Parque Nacional. Para un pingüino, vivir en una zona protegida aumenta sus posibilidades de supervivencia.

–Programas de cría. En el caso de las especies menos abundantes o más amenazadas, se ha implementado programas de cría, ya sea en cautiverio o en su hábitat natural. Esto ha permitido aumentar los nacimientos de individuos en un entorno controlado, a fin de que el número de estos se incremente.

–Rehabilitación. Algunos zoológicos, gobiernos y otras organizaciones prestan rehabilitación y ayuda médica a aquellos pingüinos que por alguna razón son encontrados heridos, extraviados o en peligro. Por ejemplo, cuando los derrames de petróleo llegan a las aguas donde los pingüinos nadan, los rescatistas se encargan de limpiar su dañado plumaje y ponerlos a salvo hasta que pase el peligro.

–Monitoreo de las poblaciones. Esto es muy importante. La revisión de las poblaciones, ya sea por medio de aparatos tecnológicos como los satélites y cámaras de captura, ayuda a conocer el estado de una colonia o de una población entera. Gracias al monitoreo, los expertos pueden saber cuándo los pingüinos enfrentan problemas y poner manos a la obra para ayudarlos.

–Mejoramiento de la gestión de la Antártida. A pesar de que no es el hogar de todos los pingüinos, es una región en peligro debido al calentamiento global, lo que afecta a las poblaciones que viven ahí, como las del pingüino emperador. En 1959 12 naciones firmaron el Tratado Antártico para proteger el continente y preservar sus recursos; asimismo, mediante este documento quedó constancia de la prohibición de dañar a un pingüino y recolectar sus huevos.

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