La búsqueda de respuestas a las incógnitas del mundo ha permitido que el hombre lo conozca más y aplique el saber en muchos problemas o aspectos de la vida. La investigación sobre animales tiene una variedad muy amplia de propósitos, desde conocer su relación con otras especies hasta averiguar el número de individuos que quedan en estado salvaje, solo por mencionar algunos.

Los pingüinos son aves populares, a pesar de encontrarse naturalmente solo en el hemisferio sur. Su agradable apariencia y su gracioso comportamiento son razones que hacen a las personas interesarse por ellos, pero los científicos tienen un abanico de intereses un poco más amplio. En general, se investiga a los pingüinos para:

-CONOCER SUS HÁBITOS DE COMPORTAMIENTO.
-Aprender datos sobre su biología: reproducción, alimentación, anatomía, etcétera.

-Reconocer sus amenazas.

-Conocer el número de individuos y el estado de las poblaciones.

-Identificar los movimientos migratorios y los viajes que realizan para buscar alimento.

-Conocer su genética y sus relaciones con otras especies.

-Implementar medidas de protección y conservación.

Desde luego, existen más objetivos. Muchos de ellos están enfocados solo en una especie o en un sitio de anidación debido a alguna situación especial. Por ejemplo, la organización sin fines de lucro Fundación del África Meridional para la Conservación de las Aves de las Costas (SANCCOB, por sus siglas en inglés) tiene en Sudáfrica un centro de rehabilitación para pingüinos africanos (Spheniscus demersus) que también se encarga de realizar investigaciones para aumentar los conocimientos que ayuden a la conservación de la especie.

Asimismo, desde 2010, el Georgia Aquarium, en colaboración con SANCCOB, implementó una investigación sobre las enfermedades y las condiciones ambientales que pueden ocasionar problemas en las colonias del pingüino africano; de esta manera, se espera que se encuentren mejores opciones de rescate y rehabilitación.

Muchas universidades u otras instituciones educativas también efectúan investigaciones interesantes. En 2014, un estudio de la Universidad de Minnesota arrojó resultados nuevos sobre los pingüinos emperador (Aptenodytes forsteri). En esencia, la investigación, liderada por Michelle LaRue, encontró que estas aves muestran comportamientos que les permiten adaptarse a su medio ambiente mucho mejor de lo que se creía, de modo que pueden no regresar a sus lugares de anidación originales como generalmente se piensa.

Otras instituciones tienen programas perfectamente establecidos para la investigación continua de pingüinos, como es el caso de Seabird Research Program, que monitoriza la reproducción y alimentación de los pingüinos papúa (Pygoscelis papua), de Adelia (Pygoscelis adeliae) y barbijo (Pygoscelis antarcticus), con la intención de detectar, revisar y predecir los cambios en la disponibilidad de krill, su alimento, entre otros objetivos. Toda información recabada se coloca en una base de datos mantenida por la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMRL, por sus siglas en inglés).

Algunos zoológicos también se suman a estudios o realizan sus propias investigaciones, con ayuda de expertos en la materia. En ocasiones, pingüinos varados son trasladados a sus recintos y se indaga tanto la razón por la que se perdieron como su estado de salud, entre otras cuestiones. Los zoológicos más grandes y reconocidos, como el Zoológico de San Diego, pueden contar con áreas especiales para la investigación.

Uno de los primeros investigadores célebres sobre pingüinos fue Lancelot Richdale, un estudioso neozelandés de las aves. Estudió con detalle a los pingüinos de ojo amarillo (Megadyptes antipodes), una especie relativamente poco conocida, y su libro Sexual behavior in penguins (Comportamiento sexual en pingüinos, 1951) adquirió gran reconocimiento y se volvió un texto clásico y útil para conocer a estas aves marinas.

CÓMO INVESTIGARLOS
A través del tiempo, la biología, el comportamiento y la evolución de los pingüinos han sido muy estudiados, y en la actualidad se conocen bastante bien. Claro que aún quedan cabos sueltos, preguntas sin resolver, problemas sin aparente resolución que requieren estudio continuo. Para ello, los científicos o investigadores se valen de numerosas herramientas:

–Muestras de sangre. Son útiles para determinar la genética y la inmunidad de los pingüinos. Con un análisis de sangre puede comprobarse si padecen alguna enfermedad, si tienen las defensas bajas e incluso, en estudios mayores, su parentesco con otros individuos y especies.

–Imágenes satelitales. Por medio de satélites, brindan información visual de los pingüinos. Estas imágenes muestran el panorama en el que interactúan, y así puede observarse sus actividades.

–Chalecos. Algunos pingüinos fueron vestidos con una especie de chalecos amarillos a principios de la década de 1980 para hacer un seguimiento de su vida. Estos chalecos contaban con dispositivos de radiolocalización, pero resultaban muy incómodos para los pobres pingüinos, por lo que su uso se eliminó al cabo de algunos años.

–Bandas. Estos objetos, usualmente de plástico o metal, se colocan en las aletas o patas de los pingüinos. Tienen impreso un código numérico que puede leerse con ayuda de binoculares, y así pueden ser monitorizados sin necesidad de acercarse a ellos.

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