Hay varias razones. Los pingüinos, relativamente fáciles de capturar y de tratar, son animales que despiertan simpatía y fascinación, así que no es extraño que mucha gente desee verlos de cerca y hasta tocarlos. En este caso, la forma más común de cautiverio es aquella que tiene lugar en los zoológicos, acuarios o parques similares para el entretenimiento o aprendizaje del público en general, pero algunos otros pingüinos requieren permanecer cautivos para ser cuidados tras experimentar heridas, estar enfermos o para preservar la especie. En otras ocasiones, se les ha mantenido encerrados con el propósito de estudiarlos.

PINGÜINOS EN ZOOLÓGICOS

Su historia en ellos no es muy reciente, ya que, aunque no son agresivos, anidan en zonas de difícil acceso y pasan mucho tiempo en altamar. No obstante, a principios del siglo XX ya eran animales muy populares en varios zoológicos del mundo; por ejemplo, existen carteles que alientan al público a visitar a los pingüinos en el Zoo de Philadelphia, en plena época de la Depresión. Normalmente, estas aves se adaptan bien al cautiverio; claro, siempre y cuando estén bien cuidados.

Mantener pingüinos y, animales en general, es una cuestión polémica, ampliamente discutida.

Mantener pingüinos y, animales en general, es una cuestión polémica, ampliamente discutida. Los zoológicos arguyen que, en teoría, sus recintos brindan a las personas comunes la posibilidad de conocer y aprender datos informativos sobre unos animales poco avistados, y además, tener pingüinos les permite estudiarlos y comprender mejor su naturaleza. Para que estas funciones se cumplan, todo zoológico debe cumplir varios requisitos con el objetivo de que los animales se desarrollen en un ambiente sano y lo más parecido al de su hábitat natural, y además, las aves deben recibir atención médica.

Enfermedades de los pingüinos en cautiverio.

Pingüinos rey en cautiverio.

De acuerdo con la Asociación de Zoológicos y Acuarios (AZA) los animales mantenidos en zoológicos deben estar protegidos del tiempo y de cualquier condición climática adversa. Los recintos de los pingüinos, cuya temperatura oscila alrededor de los 37.8º-38.9º C, tienen que ser frescos y nunca calurosos, si bien esto depende de la especie. Los pingüinos emperador (Aptenodytes forsteri) requieren habitar sitios más fríos, puesto que sus características físicas están naturalmente adaptadas al clima helado de la Antártida.

Otros requerimientos necesarios para simular su hábitat son: iluminación adecuada, dieta suficiente, hielo y un estanque con agua. La temperatura de esta también debe ser en función de la especie; por ejemplo, los pingüinos de Adelia (Pygoscelis adeliae) y emperador la necesitan a 1º-7º C, mientras que los africanos (Spheniscus demersus), de Magallanes (Spheniscus magellanicus) y de Humboldt (Spheniscus humboldti), que viven en regiones templadas y cálidas, están cómodos si está a 4º-18º C. Si los pingüinos son mantenidos en un entorno óptimo, pueden vivir más años que sus congéneres en estado salvaje. Por ejemplo, en 2013 el pingüino rey Missy, mantenido en cautiverio, cumplió 36 años de edad.

Los pingüinos están habituados a vivir en entornos libres de depredadores, esto significa que deben estar a salvo de cualquier intromisión en el recinto donde se les coloca. En un zoológico, nadie debe proveer comida a un pingüino, mucho menos si es comida comercial, porque es probable que resulte dañina para su organismo. Solo los encargados están indicados para alimentarlos. ¡Respeta las reglas!

LOS PROBLEMAS DEL CAUTIVERIO

Se sabe que son susceptibles de contraer algunas enfermedades infecciosas, como la pododermatitis, que afecta las patas cuando ciertas bacterias se introducen, y, si las instalaciones en donde permanecen recluidos no son las adecuadas, pueden desarrollar estrés y comportamientos anormales derivados de este.

¡Los pingüinos merecen vivir en su entorno natural!
Se sabe que algunos pingüinos de Adelia que han estado al aire libre pero en continuo contacto cercano con el público han mostrado extraños cambios en su comportamiento: abandonan sus nidos y dejan de alimentar a sus polluelos. Un caso realmente preocupante sucedió en Scarborough Sea Life Sanctuary, en Gran Bretaña. En 2014, se supo que los encargados del lugar tuvieron que administrar antidepresivos a los pingüinos de Humboldt (Spheniscus humboldti) debido al estrés que experimentaban, atribuido al clima británico, tan diferente del de su hábitat natural.

El cautiverio es y seguirá siendo un asunto polémico. Como animales salvajes, los pingüinos merecen vivir en su entorno natural, aunque en casos especiales la intervención humana puede ser necesaria. Podría decirse que el cautiverio no es necesariamente bueno ni necesariamente malo, pero lo ideal es que permanezcan en su hábitat.

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